EL MOTOR DEL CRIMEN ORGANIZADO Y LA INSEGURIDAD CIUDADANA – RCR Peru
· El decano del Colegio de Economistas de Cajamarca, José Luis Medina, advierte que el avance de la extracción ilícita ha desatado una ola de sicariato y extorsión sin precedentes, alimentada por el desplazamiento de bandas criminales provenientes de Pataz.
RCR, 23 de abril 2026.– El panorama de seguridad en el departamento de Cajamarca está experimentando una transformación alarmante impulsada por la expansión de la minería ilegal. José Luis Medina, decano del Colegio de Economistas de Cajamarca, advirtió que esta actividad ilícita se ha convertido en el principal catalizador del aumento de organizaciones criminales y homicidios en la región, una situación sin precedentes en la historia local.
“Nunca antes hemos visto tanta presencia de minería ilegal en el departamento de Cajamarca, y el incremento del alineamiento criminal a estas actividades ha sido, sin ninguna duda, significativo”, sostuvo Medina en entrevista a Red de Comunicación Regional ( RCR).
El decano señaló que el impacto de esta problemática ya no se limita únicamente al daño ecológico, sino que ha mutado en una crisis de seguridad pública que afecta la tranquilidad de diversas provincias cajamarquinas.
El avance de estas mafias no es un fenómeno aislado. Según análisis de seguridad regional, se observa un preocupante desplazamiento de organizaciones criminales provenientes de Pataz, en la región La Libertad. Tras la intensificación de las operaciones y los conflictos por el control de yacimientos en esa zona, grupos delictivos altamente organizados han comenzado a instalarse en territorio cajamarquino, trayendo consigo tácticas de extorsión y sicariato.
“Se han visto muertes en varias zonas del departamento donde hay presencia de minería ilegal. Nadie ha dicho nada. Esto hace años atrás no se escuchaba ni se percibía”, afirmó Medina con preocupación.
El decano subrayó que la transición de una delincuencia común a una criminalidad organizada —que utiliza el oro ilegal para financiar operaciones logísticas complejas— es ahora una realidad abierta en la región.
Inseguridad y control territorial
La presencia de estas organizaciones ha traído consigo una ola de violencia que se manifiesta en:
Extorsión y «cupos»: Bandas criminales que exigen pagos a mineros locales y comerciantes bajo amenaza de muerte.
Aumento de homicidios: Muertes violentas vinculadas a la disputa por el control de socavones y rutas de transporte de mineral.
Corrupción de estructuras sociales: El flujo de dinero ilícito que debilita la institucionalidad y la respuesta de las autoridades locales.
Medina fue enfático al señalar que la percepción de impunidad alimenta el crecimiento de estos grupos. “Ahora abiertamente se dice que hay muertes acá, que vinieron delincuentes a extorsionar, entre otros aspectos. Está clarísimo que todo esto ha incrementado”, sentenció.
Tradicionalmente, la lucha contra la minería ilegal en Cajamarca se enfocaba en la contaminación de fuentes hídricas y la deforestación. Sin embargo, el contexto actual obliga a las autoridades a replantear la estrategia, tratando la minería ilegal como un asunto de seguridad nacional.
La degradación del entorno natural ahora camina de la mano con la degradación de la paz social, exigiendo una intervención multisectorial urgente que frene la infiltración de las mafias de Pataz antes de que logren un control territorial total en la región.
Fuente: RCR PERÚ

