Carlos Álvarez tras su cierre de campaña en Cajamarca: «No soy fujimorista ni montesinista solapa»
Tras su cierre de campaña en Cajamarca, al norte del Perú, Carlos Álvarez negó de manera enfática cualquier vínculo con el fujimorismo o el montesinismo. “No soy ni fujimorista solapa, ni montesinista solapa”, declaró durante una entrevista con América TV, desmarcándose de las etiquetas partidarias que le han sido atribuidas en las últimas semanas.
El candidato presidencial insistió en que tampoco se identifica con posiciones comunistas ni castillistas, ironizando sobre la variedad de calificativos que le adjudican. “Ahora me dicen que soy comunista, castillista, que soy esto. Bueno, decídanse pues qué cosa soy al final, ¿no? De repente soy un therian”, ironizó.
Álvarez remarcó que ha realizado su campaña “de una manera franciscana, con muy pocos recursos, la gente lo sabe”. Subrayó que se ha mantenido al margen de estrategias de confrontación o campañas negativas: “La voy a terminar como la empecé, ¿no? Sin ataques, sin bajezas, sin golpes bajos, sin una campaña sucia y nauseabunda como la me están haciendo ahora”.
Explicó que no aceptó seguridad del Estado para sus desplazamientos, porque considera que ese servicio debe estar disponible para la ciudadanía. “Yo me pago mi seguridad”, afirmó, y pidió a los demás partidos que hagan lo mismo.
Durante la entrevista, le consultaron sobre sus diferencias con otros candidatos que comparten propuestas similares, como la pena de muerte o la salida de la Convención Interamericana de Derechos Humanos.
Álvarez respondió que, a diferencia de otros postulantes, su énfasis está puesto en la salud pública y la lucha contra la anemia. Propuso la compra de medicamentos a través de una central nacional que funcione de manera eficiente y garantizó que, de llegar a la presidencia, “en seis meses vamos a comenzar a cambiar esa brecha de medicamentos faltantes”. También se comprometió a que, en el segundo año de gobierno, el noventa y cinco por ciento de los hospitales y postas médicas estarán abastecidos.
El candidato señaló la gravedad de la anemia infantil y detalló que su objetivo es reducir cinco puntos porcentuales por año la prevalencia de esta condición, enfocándose en estrategias diferenciadas y en la intervención durante la primera infancia. “Hay varios Perús en un solo Perú. O sea, la realidad de Arequipa no es la de la Amazonía, de Tumbes o de Piura, es totalmente diferente”, remarcó.
El aspirante presidencial insistió en que no se considera representante de la izquierda ni de la derecha. “Yo no soy ni de izquierda ni derecha. Eso que quede muy claro. Yo creo que con un programa pragmático, un programa ejecutivo, humano, social. La política ha perdido humanidad. Tengo un Estado que yo veo que es indolente, no solo indiferente, indolente ante la gente. La salud pública es un desastre, la educación pública está por los suelos, nos matan a todos los días”, sostuvo.
En otro momento, se le consultó sobre la inclusión de Cristina Chambizea como candidata a la vicepresidencia, cuestionando su trayectoria y sus vínculos con el Gobierno de Pedro Castillo. Álvarez defendió su decisión y aseguró que es una persona de su plena confianza, con experiencia en la función pública.
“Yo he nombrado a mi plancha presidencial, tanto la señora Cristina Chambizea como el señor Diego Guevara, que es economista. La señora Chambizea es una doctora, tiene veinticuatro años de experiencia en la función pública y es bióloga”, detalló.
Respecto a las diferencias ideológicas entre ambos, el candidato afirmó que han conversado y consensuado puntos clave. “El que va a ser presidente soy yo, no ella. Yo soy el presidente y su líder”, enfatizó, despejando dudas sobre la coherencia de su equipo.
Sobre la propuesta de una segunda reforma agraria, Álvarez subrayó su apoyo al pequeño agricultor, aunque se distanció de posturas radicales. “No, no, no, yo creo que hay que empoderar nuestra agricultura. Por cada millón de dólares en minería se crea uno u ocho puestos de trabajo. Cada millón de dólares que se invierte en el agro son dieciocho a veinte puestos de trabajo”, argumentó. Indicó que la agricultura ha sido descuidada por el Estado y propuso estudiar a fondo cualquier reforma estructural en el sector.
Al ser interrogado sobre la dificultad de gobernar sin mayoría legislativa, Álvarez hizo un llamado al electorado para evitar que el próximo presidente sea rehén del Congreso. Se manifestó contrario a la bicameralidad, recordando que la población votó en contra de este sistema. “Yo estoy con la gente que votó en contra”, expresó.
Consultado acerca de su meta de reducir la pobreza entre ocho y diez puntos al 2031, Álvarez justificó su planteamiento por la inestabilidad política de los últimos años y defendió la necesidad de estabilidad para el crecimiento económico. “La economía necesita predictibilidad para que crezca, si no la economía se contrae”, aseveró.
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