La majestuosa isla caribeña que prohíbe a sus propios habitantes el libre ingreso a las playas

Jamaica es una isla de más de 10 000 km² situada en el Caribe, al sur de Cuba. Su territorio combina relieves montañosos, densas selvas tropicales y playas de gran belleza protegidas por arrecifes.

Sin embargo, en el transcurso de las últimas décadas, una parte considerable de su litoral ha sido privatizada para dar paso a complejos turísticos y viviendas exclusivas. Espacios que antes formaban parte de la vida cotidiana de las comunidades locales hoy permanecen cerrados o requieren el pago de una entrada, una realidad que ha ido profundizando el malestar social entre la población.

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Jamaica prohíbe el ingreso a las playas a sus propios habitantes

En la playa de Mammee Bay, en la costa norte, una amplia franja de arena que durante generaciones fue punto de encuentro para pescadores y familias cambió de manos en 2020, cuando fue vendida a un desarrollador privado. Poco después, se levantó un muro de hormigón que interrumpió el acceso al mar para los habitantes de Steer Town.

Esta decisión también afectó directamente a los pescadores, quienes quedaron excluidos de las aguas donde durante décadas habían botado sus embarcaciones. Algo similar ocurrió con el Roaring River, un conocido lugar para nadar, cuyo acceso fue clausurado tras la venta de los terrenos colindantes por parte del gobierno a una empresa constructora, con el objetivo de construir residencias privadas. «¿Cómo se puede usar una playa o un río durante (cientos de) años y, en cuestión de días, ya no se tiene acceso a ellos?», cuestionó Devon Taylor, cofundador del Movimiento Ambiental por el Derecho a la Playa de Jamaica (JaBBEM).

Por otra parte, en destinos turísticos como Montego Bay y Ocho Ríos, hoteles y villas se extienden a lo largo de la costa sin interrupción, lo que impide que los residentes accedan al mar. En ocasiones, a los pescadores solo se les permite atravesar las playas para llegar a sus barcos, pero se les priva de la posibilidad de nadar o caminar libremente por ellas. Jamaica tiene alrededor de 358 km de playas de arena y 278 km de costas de guijarros. Sin embargo, solo 7 km de su litoral están abiertos al público, lo que equivale a menos del 1% de su costa.

La privatización de las playas de Jamaica: un despojo para los locales

Para muchos turistas internacionales, Jamaica evoca imágenes de playas de arena blanca y palmeras meciéndose al viento. En 2024, un récord de 4,3 millones de visitantes llegó a la isla, muchos de ellos atraídos por sus aguas cristalinas. Sin embargo, esas mismas playas se están volviendo cada vez más inaccesibles para los jamaiquinos. De los 1.022 kilómetros de costa de Jamaica, apenas el 0,6 % es de acceso libre para los residentes locales, según reportó JaBBEM.  «Nuestros vínculos culturales con los espacios naturales se han visto diezmados«, dijo Taylor. «Están transfiriendo nuestros recursos naturales a entidades extranjeras», añadió.

La privatización de las playas de la isla comenzó hace más de 70 años, pero en los últimos cinco años, con el aumento de complejos turísticos y desarrollos inmobiliarios de propiedad extranjera, se ha acelerado el cierre de lugares importantes para los locales, como Mammee Bay. Hoy, solo el 40% de los 4.300 millones de dólares que Jamaica genera en ingresos por turismo se queda en el país. Mientras tanto, los resorts todo incluido siguen expandiéndose a lo largo de sus playas, y se espera la construcción de 10.000 nuevas habitaciones en toda la isla para 2030.

La larga lucha de los jamaiquinos por el acceso libre a las playas

El problema central consiste en la Ley de Control de Playas de 1956, una legislación colonical británica que no reconoce el derecho de los jamaicanos al acceso libre a las playas. Aunque Jamaica obtuvo su independencia en 1962, esta ley se mantuvo, permitiendo al Estado transferir tierras costeras a desarrolladores privados.

A medida que avanza la privatización, crece la resistencia. Desde su fundación en 2021, JaBBEM ha respaldado acciones legales para defender el acceso público a varias playas emblemáticas, como Mammee Bay y Bob Marley Beach. «En Montego Bay, tal vez solo queden cuatro playas públicas», lamenta Monique Christie, coordinadora comunitaria de JaBBEM.

Christie es una de las 10 personas que recientemente interpusieron una demanda contra Sandals Resorts, que busca privatizar Providence Beach.  «No se trata solo de una cuestión de derechos. Comunidades como la nuestra están muy ligadas a nuestra tierra y a nuestro entorno natural: nuestros mares, el aire, la costa, la flora y la fauna», expresó Marcus Goffe, abogado que representa a JaBBEM.

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