Más de 400 muertos deja enorme derrumbe de mina de coltán en la República Democrática del Congo
¿Qué pasó?
La República Democrática del Congo enfrenta el peor desastre minero en más de medio siglo de historia, luego de que más de 400 personas murieran en el derrumbe de una explotación de coltán en la ciudad de Rubaya, en la provincia de Kivu del Norte.
Una parte de la colina de la zona minera, que se extiende a lo largo de varias decenas de kilómetros cuadrados, se desprendió el miércoles por la tarde. El jueves por la mañana se produjo otro deslizamiento de tierra, por lo que aún se mantienen las labores de rescate.
Rubaya, que produce entre 15% y 30% del coltán mundial, cayó en manos del grupo armado antigubernamental M23 en abril de 2024. Asolado por los conflictos desde hace 30 años, el este del país posee entre el 60% y el 80% de las reservas mundiales de ese mineral, del que se obtiene el tantalio, esencial para la fabricación de equipos electrónicos modernos.
«La gente viene de todas partes a buscar a sus seres queridos»
Telesphore Nitendike, presidente de la sociedad civil de Masisi, señaló que «ya superamos los 400 muertos, incluyendo mineros artesanales y comerciantes, provenientes no solo de Masisi, sino también de territorios aledaños e incluso de países vecinos, que vienen a trabajar aquí. Por lo tanto, la tragedia es enorme«.
El dirigente lamentó las dificultades para enfrentar la emergencia. «Estamos avanzando con las operaciones de búsqueda y rescate poco a poco con los recursos disponibles. Así, es difícil«, dijo, y añadió que «la gente viene de todas partes a buscar a sus seres queridos como puede, sin recursos ni equipo«.
«La comunidad internacional debe ayudarnos, ya que estos cuerpos necesitan ser enterrados para prevenir la propagación de enfermedades«, instó Nitendike.
¿Qué dicen las autoridades por la tragedia?
El Gobierno congoleño expresó su pésame a las familias y denunció un «sistema organizado de saqueo y explotación ilegal» de recursos naturales por parte del M23. Recordó que la zona había sido clasificada como «roja», lo que prohibía toda actividad minera, y que las excavaciones realizadas «constituyen una violación flagrante de la ley y no respetan ninguna norma de seguridad».
En contraste, la Alianza Río Congo-Movimiento 23 de marzo (AFC/M23) acusó al Ejecutivo de politizar la tragedia. «En lugar de politizar una tragedia profundamente humana en Rubaya, causada por condiciones climáticas excepcionales, el régimen debería asumir la responsabilidad de sus reiterados fracasos», condenaron.
El accidente en Kivu del Norte se convierte en el peor desastre minero mundial desde 1963, cuando la explosión de la mina Mitsui Miike en Japón dejó 458 muertos. En la historia reciente, solo tragedias como la explosión en la mina de Benxihu (China, 1942, con 1.549 víctimas) o la de Courrière (Francia, 1906, con 1.099 fallecidos) superan la magnitud de lo ocurrido.
