Laura Fernández anunció el inicio de la Tercera República en Costa Rica: “El cambio será profundo e irreversible”
La noche del 1 de febrero de 2026, Costa Rica vivió un giro histórico en su política. Laura Fernández se proclamó vencedora y expresó: “Hemos dado ejemplo al mundo de cómo en paz y libertad las urnas electorales pueden engendrar y alimentar una auténtica revolución política”. Ante seguidores eufóricos, destacó el carácter pacífico del proceso y apeló al contexto internacional: “¿Cuántas naciones del mundo, más grandes y más pequeñas que la nuestra, desearían poder vivir de manera pacífica, democrática y civilizada el cambio que hoy vive Costa Rica?”.
Celebrando junto a sus partidarios, la mandataria electa no omitió los retos inminentes. Indicó con firmeza: “Estas son horas de júbilo y tenemos justo derecho a celebrar la victoria”, aunque advirtió sobre la magnitud del compromiso: “No olvidemos que lo más difícil empieza ahora: no defraudar a quienes nos otorgaron su confianza”.
En su primer discurso tras la victoria, Laura Fernández marcó distancia con el pasado, recordando “Lo que se llamó la Segunda República, labrada en 1948, en campos de batalla, anegados con la sangre de nuestros padres y hermanos, ¡ha quedado en el pasado! Ha quedado en el pasado por la voluntad expresa del pueblo de Costa Rica”. Con voz decidida, anunció la fundación de una nueva era: “Por eso nos toca a nosotros edificar la Tercera República. Por eso y para eso se instalará el nuevo Gobierno que habremos de inaugurar el próximo 8 de mayo”.
Al ponderar el futuro inmediato, expresó el peso de la responsabilidad adquirida: “El mandato que me da el pueblo soberano es claro: el cambio será profundo e irreversible”. La presidenta electa proyectó unidad e inclusión, enfatizando la importancia de sumar todas las voces: “También los que hoy no fueron favorecidos por las urnas tienen una gran responsabilidad con el futuro de la patria. Y mi Gobierno les concederá los espacios pertinentes para que cumplan esos deberes cívicos y políticos”.
La proclamación de Laura Fernández como presidenta electa de Costa Rica estuvo marcada por un enfático llamado al respeto de la legalidad y el sistema democrático. “La democracia es ante todo el gobierno de la ley, donde prevalece y se acata la voluntad de la mayoría, pero donde de igual manera se respeta y se protege el sentir de las minorías”, expresó Fernández, subrayando que “entenderlo de manera diferente nos expone a los diez, ahora sí, de la arbitrariedad y el autoritarismo que nadie quiere y que yo, como nueva presidente de la República, no voy a permitir nunca”.
En su discurso, la flamante mandataria destacó que “la Tercera República llega para cambiar ciertas reglas del juego político nacional” en respuesta directa a las demandas ciudadanas. “El pueblo costarricense exige acabar con la corrupción, exige acabar con la demagogia y con la ineficiencia del Estado”, remarcó Fernández, señalando que el clamor ciudadano fue un factor decisivo para impulsar una nueva etapa política.
El reconocimiento a la historia de Costa Rica y sus figuras fundacionales quedó patente al declarar: “Que no se sorprenda nadie de que al dar por cerrada la Segunda República brindamos un fervoroso homenaje esta noche y nos declaremos continuadores de lo esencial del pensamiento y obra de costarricenses que nos hicieron grande como país”.
Adicionalmente, Fernández analizó el papel de la comunicación en la nueva etapa institucional, subrayando: “Como demócrata que soy, creo que la prensa debe ser auténticamente libre para cumplir su labor cotidiana de informar a la ciudadanía sobre el acontecer nacional, y que la libertad de prensa, así entendida, comprende el deber y el derecho a la crítica periodística”. Definió ese papel como un “servicio a la sociedad enmarcado por los deberes de la objetividad, de la veracidad y de la responsabilidad”.
Ante el tema de la libertad de prensa, la presidenta electa fue taxativa: “La libertad de prensa de la que tanto se habla y especula, en realidad es una garantía democrática en favor del pueblo o de la ciudadanía. Y no cabe pretender convertirla en moneda de trueque que se otorga a los dueños de los medios de comunicación para que estos trafiquen con la información pública y puedan administrarla en forma chantajista y hasta extorsiva para favorecer intereses económicos particulares”.
Fernández también se dirigió al país en tono solemne: “Gracias a ustedes, el sabio pueblo de Costa Rica. La campaña electoral que acaba de finalizar fue dura y fue intensa. Fue como deben de ser las campañas en una democracia. Pero tampoco voy a omitir que hubo asperezas y ciertos excesos verbales innecesarios”.
A propósito de la contienda, advirtió sobre los opositores: “Algunos de los que nos robaron casi todo y nos dejaron en la desesperanza… Cuando en el pasado les dimos el poder, les dimos la confianza, en esta última campaña electoral también nos quisieron arrebatar la confianza en el cambio. Nos quisieron, los mismos de siempre, arrebatar la ilusión de que con la continuidad todo seguirá mejorando. Por eso, le apostaron al discurso del autoritarismo y de la dictadura. Intentaron meterle miedo”
